No Esperes a que tu Equipo se Rompa para Actuar: ¿Formación, Coaching o Team Building?

En muchas empresas se piensa en trabajar con el equipo cuando ya hay problemas: conflictos, falta de motivación, comunicación deficiente… Como si el desarrollo del equipo fuera el último recurso, cuando todo empieza a fallar.

Error.

Esperar a que los síntomas sean evidentes es como llevar tu coche al taller solo cuando deja de arrancar. Sería absurdo, ¿verdad? Pues eso mismo pasa con muchos equipos: se espera a que el problema sea grave antes de intervenir. Y ahí, el coste a todos los niveles es mucho mayor.

¿Por qué no actuar antes y fortalecer al equipo de manera preventiva?

Un equipo saludable es un equipo que rinde, que crece y que afronta los retos con mayor resiliencia y positividad. Y para mantenerlo en forma, es clave saber qué necesita en cada momento.

¿Cómo saber qué necesita mi equipo?

Si no tienes claro por dónde empezar, te dejo tres claves básicas para hacer un diagnóstico sencillo pero efectivo:

1.- Observa. Presta atención a cómo funciona el equipo en el día a día: ¿colaboran o cada uno va por su cuenta? ¿se comunican de forma clara y efectiva o hay malentendidos constantes? ¿se percibe tensión, falta de confianza y mal ambiente? ¿ los roles y responsabilidades están claros o hay caos? ¿cómo se resuelven los problemas y se toman las decisiones?

2.- Pregunta directamente. No supongas, pregúntales a ellos. ¿cómo piensas que es la comunicación del equipo? ¿tienes claro tu rol y el del resto del equipo? ¿qué necesitarías para seguir avanzando? ¿te sientes escuchado y valorado en tu equipo?

3.- Analiza los resultados. A veces las señales están en los números. ¿se están cumpliendo objetivos? ¿hay demasiados errores? ¿se adaptan bien a los cambios o hay resistencia? ¿los clientes y colaboradores perciben malestar o falta de cohesión?

Y ahora ¿qué hacemos?

Una vez que tenemos una idea de las necesidades de nuestro equipo, te sugiero seguir alguno de estos caminos:

Coaching Ejecutivo.

Es un proceso de acompañamiento. Se basa en preguntas poderosas, escucha activa y feedback para que el equipo encuentre sus propias respuestas. No enseña ni da soluciones, sino que facilita el crecimiento desde dentro.

Formación

Aquí hablamos de transmitir conocimientos y desarrollar habilidades específicas a través de cursos, talleres o programas estructurados.  A mí me gusta incluir metodologías activas como role-playing, simulaciones o casos prácticos.

Team Building

Puede ir desde dinámicas en sala hasta experiencias al aire libre. Su impacto suele ser más emocional y temporal por lo que es más difícil generar cambios sostenibles. Ejemplos: gamificación, escape rooms, gymkanas, actividades en la naturaleza…

¿Cuándo utilizarlos?

No hay una respuesta única, pero en base a mi experiencia y en función de lo detectado, yo recomendaría:

 Coaching de Equipos:

  • Falta de alineación en la visión o los objetivos del equipo, avance insuficiente.
  • Comunicación deficiente o baja confianza entre los miembros.
  • Escaso liderazgo o roles poco claros.

Formación:

  • Falta de conocimientos o habilidades.
  • Cambios en la empresa que requieren adaptación (nuevas herramientas, procesos, metodologías).
  • Errores o falta de eficiencia debidos al desconocimiento.

Team Building:

  • Para equipos nuevos que necesitan romper el hielo y conocerse mejor.
  • Falta de motivación debido a la rutina o necesidad de salir de la monotonía.
  • Celebración de logros.

Aunque lo ideal en muchos casos es combinarlos, hay que tener en cuenta:

El impacto del Team Building es más superficial que el del Coaching de Equipos ya que el primero puede mejorar temporalmente la relación, pero, al no trabajar las dinámicas relacionales y los problemas reales como hace el Coaching de Equipos, no se modifican patrones de comportamiento por lo que, seguramente, los problemas vuelvan a surgir.

El Coaching de Equipos permite hablar abiertamente de lo que ocurre, aplicando herramientas para mejorar la relación y reducir la tensión en el caso del Team Building, al evitar abordar los problemas de manera directa, puede generar frustración en algunos participantes.

En el Team Building, por lo general, no hay seguimiento ni evaluación, al contrario de en el Coaching de Equipos, en el que se pueden ajustar estrategias y consolidar mejoras.

En definitiva, el desarrollo de un equipo no es cuestión de apagar fuegos, sino de mantenerlo fuerte antes de que aparezcan los incendios. Y cuanto antes actúes, más impacto positivo tendrás.

¿Qué primer paso vas a dar hoy para fortalecer a tu equipo?

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